El folklore moncalvillense esta formado por todas sus fiestas y tradiciones que, a lo largo de cada año, endulzan la cotidianidad del día a día.
Incluidas en el folklore de Moncalvillo, las jotas castellanas forman parte de casi todos los festivos del pueblo, aunque no de forma profesional, sino por parte de sus gentes. En Castilla y León, las jotas castellanas son el número uno en cuanto a tradición se refiere. Las "Serranas", como se les llama a las mujeres que las bailan, visten la prenda que vemos en el lateral de este texto, de color rojo y negro.
Después de esta breve introducción a las jotas y la fiesta moncalvillense, pasamos a explicar las fiestas más tradicionales del pueblo:
Las tradicionales Dianas:
Las dianas de los jóvenes a las mozas son una de las tradiciones más típicas de Moncalvillo que hoy en día se siguen conservando.
Los jóvenes o mozos del pueblo, acuden por la madrugada del día anterior a San Pedro a podar un chopo subiéndose a él, para más tarde, y antes de que amanezca, llevar las ramas en un viejo carro para dejar dos formando un arco enfrente de la puerta de todas las mozas ( mayores de 16 solteras ). Al amanecer, los jóvenes acompañados por unos músicos, van puerta a puerta señaladas cantando bajo la ventana del dormitorio de las mozas, para que éstas se asomen y bajen a darles una pequeña recompensa.
Las dianas, se realizan en las fiestas de San Pedro ( finales de junio ) y en las Navidades.
La Caldereta:
La Caldereta también es otra de las fiestas más tradicionales y participadas de Moncalvillo.
Se celebra cada primer sábado de Agosto, en el merendero de "La Ceralla".
Un grupo de hombres del pueblo prepara una gran Caldereta de cordero y patatas sobre una hoguera en el merendero, mientras la gente va llenando las mesas y esperan impacientes la hora de cenar. Acabada la cena, llegan hasta el merendero unos músicos que amenizan la velada durante un rato con bailes tradicionales. Al caer la noche, los músicos empiezan a caminar hacia la plaza creando un pasacalles y el baile continua en la plaza del pueblo hasta las 12 de la noche. A esa hora, el pasacalles se hace mayor y da una vuelta casi completa al pueblo, que al finalizar, da por concluida la fiesta.
Navidad y Virgen de la Paz:
Los inviernos en Moncalvillo son especialmente fríos, por eso las fiestas se celebran en el interior del salón de actos del Ayuntamiento.
El día 31 se oficia una misa precedida por la procesión de la Virgen de la Paz. Las mujeres llevan a hombros a dicha virgen por todo el recorrido de las calles, mientras los hombres la van bailando (jotas castellanas bailadas de espalda).
Por la tarde, en el Ayuntamiento se hace una recogida de cartas por parte de los pajes Reales, que van a oscuras desde la bajada de la iglesia hasta dicho salón.
Para finalizar se realizan unos bailes que amenizan las noches del 31 y 1 de diciembre-enero.
Semana Santa:
Durante la Semana Santa se vuelve a realizar otra procesión, pero ésta es diferente a las demás.
Las mujeres levantan a la Virgen en los hombros y los hombres cogen a Jesucristo.
Empiezan el recorrido por lugares distintos para encontrarse en un mismo punto donde hacen chocar las dos figuras y las dejan en el suelo.
En ese momento se da por empezada la Subasta, que consiste en que la gente del pueblo ofrece dinero por tal de quitarle el manto de luto a la Virgen, y cambiárselo por otro de color rosa. Quién más dinero haya ofrecido será el encargado de quitárselo y ponérselo.
Finalizada la procesión se realiza la misa.
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San Pedro, la fiesta mayor:
A finales de junio, coincidiendo con la festividad de San Pedro, patrón de Moncalvillo, se celebran dos días de fiesta que incluyen un gran número de actividades para que la fiesta sea completa.
Las mañanas del dia de San Pedro empiezan con las tradicionales dianas a las mozas por parte de los jóvenes, y continúan a partir de las 12 del mediodía con la procesión de San Pedro y la misa. La procesión recorre parte del pueblo desde la Iglesia a la Ermita, y va acompañada de unos músicos. Los hombres se ponen delante de la figura de su patrón y le bailan unas jotas, caminando de espaldas y acompañan el recorrido con los típicos gritos de ¡Viva San Pedro! a los que la gente responde ¡Viva!. La procesión va acompañada de un redoble de campanas que se efectúa "a mano", ya que unos cuantos hombres suben al campanario a dar vueltas a las campanas con la fuerza de sus brazos, todo y el peligro que puede tener.
Finalizada la misa, los niños cobran el protagonismo de la fiesta con algún espectáculo infantil o algunas atracciones.
El plato fuerte de la fiesta llega por la noche, cuando en la plaza se realiza el baile, con una gran orquesta que toca hasta bien entrada la madrugada.
El día siguiente, San Pedrito coge el relevo y las mañanas empiezan igual que el día anterior, con las dianas y la procesión, que cambia de sentido. Por la noche toca el segundo día de baile, y se dan por finalizadas las fiestas.



